27 de marzo de 1991: Sanción de la Ley de Convertibilidad

Un día como hoy, pero en el año 1991, se sancionó la “Ley de Convertibilidad”, durante la presidencia de Carlos Saúl Menem. De la mano del ex Ministro de Economía Domingo Cavallo, se estableció la paridad cambiaria como estandarte del sistema político económico, prescindiendo de la administración del tipo de cambio como herramientade gestión macroeconómica.

Durante la sobrevaluación del peso, quedó detenida la escalada hiperinflacionaria, aunque con altos costos sociales: la paridad de la moneda local para con el dólar desalentó la competitividad de la industria argentina -favoreciendo el ingreso de importaciones en detrimento de la producción local- y generó los más altos índices de desocupación de la historia.

La adopción y sostenimiento de la convertibilidad redundó inevitablemente en la opción por un modelo únicamente sostenible a través del endeudamiento constante. Para colmo de males, las divisas que ingresaban al país como préstamos del exterior eran destinadas al pago de intereses de las deudas previamente contraídas. A pesar de ello, las consecuencias del modelo económico neoliberal, dentro del cual la “Ley de Convertibilidad” fue su pieza fundamental –y fundacional- no fueron percibidas hasta mediados de la década, principalmente por dos razones: en primer lugar, las privatizaciones y la estabilidad alentaron el regreso de capitales desde el exterior y, en segundo lugar, el fin de la inflación significó la vuelta al crédito, por lo que la economía mostró un repunte situacional.

El plan económico del año 1991 no sólo incluyó el establecimiento vía legal de la equivalencia cambiaria, sino que también significó la prohibición de emisión monetaria, la apertura económica en pos de reducir los precios internos a costa de la destrucción del aparato productivo y la consideración del salario de los trabajadores como variable de ajuste. Durante la década del ´90, la participación de los trabajadores disminuyó del 50% de los años ´50 al 20%.

Por su parte, el incremento de la deuda externa pública pasó de los U$S 59.000 de 1992 -año durante el cual se reestructuró la deuda externa luego de la cesación de pagos ocurrida en la presidencia de Ricardo Alfonsín en 1988- a los U$S 154.000 de deuda pública nacional y provincial a fines de la gestión del ex Presidente Fernando De La Rúa, en el año 2001. Este último, quien centró su campaña electoral del año 1999 en la defensa del modelo de convertibilidad vigente hasta el momento, precipitó el descalabro económico que hirió de muerte al decreto-ley nacido a principios de la última década del siglo XX.

El 6 de enero del 2002, la convertibilidad llegó a su fin, si bien ciertos puntos clave de la ley siguieron vigentes. Fue Jorge Remes Lenicov,el ex Ministro de Economía del ex Presidente Eduardo Duhalde, quien promovió la aprobación en el Congreso Nacional de la “Ley de Emergencia Económica”, a partir de la cual Argentina salió del comúnmente denominado “uno a uno”. Las distintas medidas y efectos derivados de la administración del colapso de la convertibilidad y de la declaración del default hicieron que el stock de deuda pública bruta se expandiera entre diciembre de 2001 e igual mes de 2003 en unos U$S 28.184 millones.

Los restos del decreto-ley N°23.928 se esfumaron finalmente cuando, en el año 2012, la actual gestión de gobierno decidió derogar dos artículos de la “Ley de Convertibilidad”, entre ellos, el que establecía la necesidad de mantener una relación de respaldo entre la base monetaria y la cantidad de reservas internacionales existentes. Es gracias a la derogación de ese artículo que el BCRA(1) puede actualmente, y con aval legal, ceder reservas al Tesoro Nacional para pagar deuda externa.

(1) Banco Central de la República Argentina.